Cuando empezamos a armar Ya Mero, la primera pregunta no fue "qué restaurantes ponemos", sino "qué necesita sentir alguien para que el antojo se le pase sin que gaste ni coma de más".
Ahí salió la idea del food hall mundial: entre más variado y tentador se vea el catálogo, más real se siente la experiencia de explorar — y esa exploración, no la comida en sí, es la que engancha al cerebro.
Por eso cada restaurante, cada platillo y cada promo están diseñados con el mismo cuidado que le pondría una app real de delivery — no porque queramos vender nada, sino porque entre más creíble se sienta el ritual, mejor funciona para dejar pasar el antojo.
Seguimos agregando cocinas y platillos poco a poco. Si tienes un antojo específico que no encuentras todavía en el food hall, escríbenos — probablemente lo agreguemos pronto.